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14 de julio de 2014

TORTILLA EN SALSA

Nadie dudará que la tortilla de patatas es uno de los platos más emblemáticos de  todas las regiones españolas. Y no deja de resultar curioso que,  a pesar de su extrema sencillez, las diferencias que puede haber entre unas tortillas y otras son abismales, como si de recetas diferentes se tratara. De hecho una buena, muy buena tortilla de patatas, a la que pusieran un diez un grupo de variados y exigentes comensales, es muy difícil de conseguir.

En La Mancha, desde que hubo patatas, hubo tortillas. Unas mejores que otras; algunas con algún ingrediente intruso (caso de la cebolla) y otros con refuerzos que servían de complemento (jamón,  bonito en escabeche, espárragos, etc.), aumentando así  la relación de posibles tortillas casi hasta el infinito.
Para nuestra receta nos quedamos con la tortilla clásica. Recordamos que cuando se hacía de talla XL, en la sartén más grande, para que sobrara y comerla fría en refrigerios posteriores, cabía una alternativa. Una alternativa que la convertía en un plato nuevo y diferente: la tortilla en salsa.

Esta salsa, como reconocerás querido lector si te has adentrado en más recetas de este quijotesco blog, no deja de ser una versión más del sempiterno ajillo; la genialidad por antonomasia de la cocina manchega.

Debidamente troceada pues (en porciones triangulares mejor que en cuadrados), se entregaba la tortilla sobrante, de nuevo, a las fauces de la sartén. Y allí era recibida y arropada por una emulsión acuosa de aceite, sal y pimentón. Se dejaba que diera un hervor y a la mesa salía un plato diferente, sabroso y caliente, en el que, por supuesto, se podía mojar más pan y engañar mejor el hambre.



INGREDIENTES

  • 1 tortilla de patatas
  • Aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharaditas de Pimentón de la Vera
  • 1/2 cucharadita de harina
  • Agua

ELABORACIÓN

Para la elaboración de esta receta, previamente se ha preparado antes una tortilla de patatas al estilo tradicional.



En una sartén con un chorreón de aceite de oliva se fríen los ajos laminados hasta que empiezan a dorarse.


Se retira la sartén del fuego y se añaden dos cucharaditas de Pimentón de la Vera. Remover para que no se queme.


Se añade media cucharadita de harina para que espese un poco y se remueve todo.


A continuación, incorporamos el agua y dejamos que hierva un poco.



Incorporamos la tortilla cortada en triángulos y la dejamos que hervir. Le damos la vuelta y realizamos la misma operación.


Una vez en el plato, para mayor chispa y si se quiere, espolvorear ligeramente de cayena.




NOTAS

1. Esta es una receta de aprovechamiento, por tanto, para su elaboración, se pueden utilizar restos de tortilla del día anterior.
2. Si se quiere, una vez incorporados el pimentón y la harina, se puede añadir una cucharadita de tomate frito.
3. En algunas casas, junto con el ajo, sofríen también cebolla.
4. Si no os gusta el picante, como es natural, se puede prescindir de la cayena.



¡A COMER!