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9 de julio de 2013

PISTO MANCHEGO

Parece una bandera portuguesa hecha pedacitos, pero ni su aroma ni su sabor nos recuerda a guisos lusitanos.

El PISTO: que en realidad, encierra y representa muy distinta bandera: la de las huertas manchegas; huertas de antaño, criadas con el agua de las norias. Agua limpísima, sacada a base de vueltas de la cegada mula y del vertido - tan monótono como cantarín - de los arcabuces y cangilones que errantes subían y bajaban sin parar.

El PISTO: esencia de huertas verdirojas, pletóricas de pimientos, habichuellilas, berenjenas, calabacines, jaspeadas de tomate.

El PISTO: indispensable en la vendimia, para almorzar, en la cena temprana sobre la mesilla baja del corral; en las celebraciones festivas de cualquier cosa intrascendente bajo higuera.

El PISTO: pan sentado y afilada navaja de Albacete en la mano, para recortar las sopas con las que acometer la sartén grande, la del culo renegro y escamado de las quinterías.

El PISTO: emblema y estandarte de todas las cocinas manchegas...




INGREDIENTES


  • 1 kilo de pimientos verdes
  • 1 kilo de tomates maduros 
  • Medio vaso de aceite de oliva 
  • 1 diente de ajo
  • Sal

ELABORACIÓN

Lavar, pelar y cortar los tomates en trocitos pequeños. Reservar.
Limpiar bien los pimientos de semillas, lavarlos bien y picarlos en trocitos pequeños.


Poner en una sartén el aceite a fuego medio y freír los pimientos anteriormente picados. Se le añade la sal y se les van dando vueltas.


Cuando estén bien fritos (pero sin llegar a quemarse) se le añaden los tomates y se mezclan bien con los pimientos machacando con la cuchara de madera.


 Bajar el fuego y dejar cocer a fuego lento, removiendo frecuentemente y machando bien los pimientos y tomates para que queden bien triturados.


Cuando esté casi terminado, se le ralla un diente de ajo.




NOTAS

1. Aunque podemos encontrar muchas recetas de pisto en las que le incorporan calabacín o incluso carne, el auténtico pisto manchego sólo lleva pimientos y tomates. Todo lo demás son variantes, que sin duda, también está buenos, pero no son fieles a la receta originaria.
2. Si nos gusta, en el momento de incorporar el ajo, podemos añadir también media cucharadita de cominos molidos.
3. El ajo, también es opcional. Podemos encontrar casas, en las que la receta va sin ajo. En mi casa, siempre se ha utilizado. A mí me gusta el sabor que le da y por eso lo pongo.
4. Para quitar la acidez al tomate, hay quien le pone una cucharadita de azúcar en el primer hervor del pisto.  Yo se la pongo justo cuando acabo de picarlo, dejándolo reposar hasta el momento de echarlo en la sartén. Sinceramente, creo que el resultado no varía mucho de hacerlo de una forma u otra. Pero ya sabéis, estas recetas tradicionales se solían pasar de madres a hijas y mi abuela dice que su madre la enseñó así. Mi madre y yo seguimos con la tradición.
5. Una vez hecho, lo podemos acompañar con un huevo frito. ¡Está de muerte!


Y... ¡¡A COMER!!